Empleamos esta palabra para referirnos a alguien que refleja demasiados escrúpulos, remilgos o tiene reparos sobre cosas que carecen generalmente de importancia. Por ejemplo: «Mira José qué tiquismiquis, quitando todo el pimiento de la ensaladilla». Esta vocablo tiene origen en una modificación del latín procedente de las palabras «tibi» y «mihi», («para tí», «para mí» respectivamente) empleadas como «tichi» y «michi», cuya pronunciación final sería «tiqui» y «miqui», la que a la postre se impondría en su forma escrita. Por lo visto, el uso ridículamente meticuloso de algunas personas a la hora de realizar repartos: «esto para tí y esto para mí» («tichi», «michi»), propició que ambas palabras expresadas juntas, empezaran a usarse para definir a estos quisquillosos individuos; y con ese significado ha llegado finalmente hasta nuestros días.